Salud Mental

Hongos alucinógenos podrían ayudar contra la depresión y la ansiedad

Moléculas derivadas de los hongos alucinógenos para tratar problemas psiquiátricos

Kimberly Salazar

El uso de los hongos alucinógenos se puso de moda en jóvenes alrededor de los años 60 en el siglo XX, cuando una curandera y chamana identificada como María Sabina de Oaxaca divulgó el uso chamanico de los mismos.

Además leyendas urbanas cuentan que los Beatles, los Rolling Stones, Aldous Huxley, y otros personajes la visitaron y compartieron ritos con ella.

De acuerdo con Enrique Aguilar Ramírez, doctorante de Ciencias Químicas de la UNAM, en la tierra habitan unas 250 especies de hongos del género Psilocybe, de las cuales 53 crecen en México. 

Menos de un tercio de las especies conocidas en nuestro país (entre ellas Psilocybe mexicana) se emplean con fines ceremoniales, sobre todo en los estados de Morelos, Puebla, Veracruz y Oaxaca.

Problemas como la depresión y la ansiedad podrían tratarse con honngos alucinógenos

El uso recreativo y propiedades psicoactivas 

Los hongos alucinógenos lograron tener un un fin más allá de lo ceremonial, pues los jóvenes hippies les dieron un “uso recreativo”.

Fue entonces cuando investigadores extranjeros, quienes recorrían el país en búsqueda de sustancias naturales con potenciales propiedades farmacéuticas encontraron con la famosa chamana Maria Sabina y los inició en el uso ceremonial de la especie Psilocybe mexicana.
 
Los hongos son considerados alucinógenos porque producen sustancias que alteran la percepción, el pensamiento y el humor.

La especie Psilocybe mexicana fue descrita en 1957 por el micólogo francés Roger Jean Heim; en 1958, el químico suizo Albert Hoffman aisló por primera vez sus compuestos que producen los efectos alucinógenos: la psilocibina y la psilocina, mismas a las que se les  se les han atribuido propiedades psicoactivas.

Recientemente se han usado moléculas fúngicas para tratar desórdenes psiquiátricos, como la depresión y la ansiedad. Según el estudio publicado por la Universidad Autónoma de México aún no se ha obtenido algún medicamento, pero se siguen estudiando moléculas relacionadas con los compuestos alucinógenos, para tratar sobre todo problemas mentales.
 

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