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Alimentación

¿Cómo puedo saber si soy intolerante a la lactosa?

Algunas personas presentan síntomas tras haber bebido o comido alimentos que contienen lactosa.

Por Mundo Sano

¿Cómo puedo saber si soy intolerante a la lactosa?

¿Cómo puedo saber si soy intolerante a la lactosa?

Las personas que tienen intolerancia a la lactosa no pueden digerir el azúcar (lactosa) que se encuentra en la leche y como resultado pueden presentar diarrea, gases e hinchazón tras comer o beber productos lácteos. 

Esta afección también se llama 'absorción insuficiente de la lactosa' y aunque suele ser inofensiva, sus síntomas pueden causar molestias, señala Clínica Mayo. 

Por lo general, se debe a la deficiencia de lactasa, una enzima que se produce en el intestino delgado.

Expertos de la institución especializada en salud de Estados Unidos explica que muchas personas tienen niveles bajos de lactasa, pero pueden digerir los productos lácteos sin problemas.

La mayoría de las personas que tienen intolerancia a la lactosa pueden controlar esta afección sin necesidad de dejar de consumir todos los alimentos lácteos.

Síntomas

Los signos y síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen comenzar entre 30 minutos y dos horas después de haber comido o bebido alimentos que contienen lactosa. Presta atención a ellos:

  • Diarrea
  • Náuseas y a veces vómitos
  • Cólicos
  • Hinchazón
  • Gases

Tipos de intolerancia

Intolerancia a la lactosa primaria

Este es el tipo más frecuente de intolerancia a la lactosa. Las personas que tienen intolerancia a la lactosa primaria comienzan su vida produciendo mucha lactasa, la cual es necesaria para los bebés, quienes obtienen toda su alimentación a partir de la leche.

Conforme los niños reemplazan la leche por otros alimentos, su producción de lactasa normalmente disminuye, pero se mantiene lo suficientemente alta como para digerir la cantidad de productos lácteos presentes en una dieta típica de adultos.

En la intolerancia a la lactosa primaria, la producción de lactasa disminuye drásticamente, lo que hace que los productos lácteos resulten difíciles de digerir en la edad adulta. Este tipo de intolerancia a la lactosa se determina de forma genética.

Intolerancia a la lactosa secundaria

Esta forma de intolerancia a la lactosa se produce cuando el intestino delgado disminuye la producción de lactasa después de una enfermedad, lesión o cirugía que afecte a dicho órgano. Entre las enfermedades relacionadas con la intolerancia a la lactosa secundaria se encuentran la celiaquía, la proliferación bacteriana y la enfermedad de Crohn. El tratamiento del trastorno no diagnosticado puede restablecer los niveles de lactasa y mejorar los signos y síntomas, aunque esto puede tardar un tiempo.

Intolerancia a la lactosa congénita o del desarrollo

Es posible (pero poco frecuente) que los bebés nazcan con intolerancia a la lactosa a causa de una ausencia total de actividad de la lactasa. Este trastorno se transmite de una generación a otra, en un patrón de herencia llamado autosómico recesivo, lo que significa que tanto la madre como el padre deben transmitir la misma variante genética para que un niño o una niña padezca esta afección. Los bebés prematuros también pueden tener intolerancia a la lactosa debido a un nivel insuficiente de lactasa.

Factores de riesgo

Estos factores pueden hacer que tú o tu hijo sean más propensos a padecer intolerancia a la lactosa:

  • Edad avanzada. La intolerancia a la lactosa por lo general aparece en la edad adulta. Esta afección es poco frecuente en bebés y en niños pequeños.
  • Origen étnico. La intolerancia a la lactosa es más frecuente en personas de origen africano, asiático, hispano o nativo americano.
  • Nacimiento prematuro. Los bebés prematuros pueden tener niveles reducidos de lactasa debido a que el intestino delgado no genera células productoras de lactasa hasta fines del tercer trimestre.
  • Enfermedades que afectan el intestino delgado. Algunos de los problemas del intestino delgado que pueden provocar intolerancia a la lactosa son el crecimiento bacteriano excesivo, la celiaquía y la enfermedad de Crohn.
  • Ciertos tratamientos oncológicos. Si has recibido radioterapia contra el cáncer de abdomen o presentas complicaciones intestinales a partir de la quimioterapia, tienes mayor riesgo de padecer intolerancia a la lactosa.
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