Maternidad

Comer placenta después del parto puede ser perjudicial para la madre y bebé: ¿Por qué?

El acto de comer la planceta es conocido como placentofagia, y es conocido debido a que varias famosas insitan a esta practica

Kimberly Salazar

Algunas madres, después del parto deciden comer la placenta, acto reconocido como placentofagia. Las progenitoras realizan esta práctica pensando que pueden mejorar su estado de ánimo, o ayudarles en el suministro de leche, sin embargo no hay pruebas científicas que lo avalen. 

Según Mayo Clinic, la placenta es un órgano que se desarrolla dentro del útero durante el embarazo. Su función es proporcionar oxígeno y nutrición al bebé y eliminar los desechos. La placenta está conectada al bebé mediante el cordón umbilical.

Pese a que no existe una evidencia científica, varias artistas se han sumado a esta práctica tal como la venezolana Evaluna Montaner, Jennifer López e incluso Anahi, mismas que han revelado haber consumido la placenta después de dar a luz.

Si la madre consume placenta infectada podría transmitir el virus al recién nacido a través de la leche materna

¿Cuáles son los riesgos?

La ginecóloga Mary Marnach de Mayo Clinic, indica que comer placenta después de dar a luz, puede ser perjudicial para la persona que la consume como para el bebé. Subrayó también que existen distintas preparaciones para ingerir la placenta, sin embargo, ninguna asegura que se eliminen por completo las bacterias y virus infecciosos que la placenta podría contener.

En el mismo sentido, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), no aprueban esta práctica por lo cual han emitido una advertencia en contra de tomar cápsulas de placenta. Esto se deriva, tras la infección de un recién nacido por la bacteria estreptococo, misma que su madre le transmitió al amamantarlo después de ella tomara las píldoras de placenta.

Ante ello, especialistas recomiendan a las madres que si quieren mejorar su salud después del parto, deberían consultar a profesionales de la salud sobre intervenciones que sean constatados científicamente respecto a su beneficio y seguridad para la salud de ellas como de los recién nacidos.
 

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