Alimentación

Alimentos fritos, en especial las papas, se asocian con depresión y ansiedad: Estudio

El estudio mostró que dicha asociación es más pronunciada entre los hombres jóvenes. 

Por Alejandra González

Una investigación encontró una “fuerte relación” entre el consumo frecuente de alimentos fritos, especialmente las papas, y un riesgo mayor de sufrir ansiedad y depresión, que es del 12 y el 7% respectivamente. 

Publicado en PNAS y realizado por investigadores chinos, el estudio señaló que dicha asociación es “más pronunciada” entre los hombres y los consumidores más jóvenes. 

Asimismo, el trabajo cifra ese riesgo mayor por medio de un análisis poblacional y además profundiza en las causas, para lo que se utilizó a peces cebra a los que se expuso a largo plazo a la acrilamida, que se produce con la fritura de los alimentos y que es una sustancia química que se crea de manera natural en productos alimenticios que contienen almidón durante procesos de cocinado a altas temperaturas, como las frituras, tostados, asados y procesos industriales a 120 grados centígrados y a humedad baja.

Los investigadores escribieron:

La exposición prolongada a la acrilamida induce ansiedad y comportamientos depresivos a través de la neuroinflamación mediada por el estrés oxidativo”.

 

 Un estudio encontró relación entre el consumo frecuente de alimentos fritos, como las papas, con un mayor riesgo de depresión y ansiedad. Foto: Archivo

ANSIEDAD Y DEPRESIÓN POR CIERTOS ALIMENTOS

El conjunto de resultados “aportan pruebas sólidas para desentrañar el mecanismo de la ansiedad y la depresión desencadenadas por la acrilamida, y ponen de relieve la importancia de reducir el consumo de alimentos fritos para la salud mental”.

La depresión y la ansiedad son dos de los desórdenes mentales más prevalentes a nivel global y la pandemia de Covid-19 supuso un aumento. El estudio recuerda que más de un 5% de los adultos sufren depresión.

Coordinado por la Universidad de Zhejiang (China), el estudio usó datos de 140 mil 728 personas procedentes del banco de datos biomédico Biobanco, del Reino Unido.

Para entender bien cómo funciona la exposición crónica a la acrilamida y su relación con la depresión y la enfermedad, el equipo usó un modelo del pez cebra al que puso en contacto con esa sustancia durante 180 días.

Esa exposición crónica deteriora la capacidad de exploración de nuevos tanques y objetos, así como la sociabilidad de los peces adultos, que mostraban comportamientos similares a la ansiedad y la depresión, indica la investigación.

El equipo también observó que perturbaba notablemente sus perfiles de comportamiento y alteraba la preferencia por la luz/oscuridad (escototaxis).

También en los peces, la exposición crónica a ese producto induce alteraciones del metabolismo lipídico cerebral y neuroinflamación, así como desregula el metabolismo de dos tipos de lípidos (esfingolípidos y los fosfolípidos), que desempeña un papel importante en el desarrollo de los síntomas de ansiedad y depresión. 
 

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