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Bienestar y Belleza

Adiós al acné para siempre con estos consejos

Los dermatólogos consideran que la mejor forma de prevenir el acné es tener una buena higiene de la piel y recuerdan a los adolescentes que no se deben tocar los granos para evitar las cicatrices.

 Carmen Martín /EFE

Es imprescindible que se consulte al dermatólogo nada más aparecer las primeras manifestaciones del acné.(EFE)

Es imprescindible que se consulte al dermatólogo nada más aparecer las primeras manifestaciones del acné. | EFE

Cuando las glándulas sebáceas se dilatan y producen más grasa de lo normal aparece el acné. Es un problema frecuente, que condiciona la vida de quienes lo padecen, sobre todo en los adolescentes, pero también uno de cada 20 adultos sufre de acné persistente. Además de la higiene, la industria cosmética ofrece numerosos tratamientos para combatir este mal.

¿Qué es el acné?

Una inflamación de los folículos pilosebáceos. Suele darse en la frente, aletas de la nariz, mentón, cuello y parte superior del tronco.

Las pieles grasas tienen mayor tendencia a padecerlo y en su desarrollo son protagonistas las hormonas. El 85% de la población entre 12 y 25 años lo padecen, alcanzando el pico más alto entre los 14 y 16. Es la enfermedad dermatológica más frecuente, más intensa en los varones, pero más prolongada en las mujeres.

Los dermatólogos consideran que la mejor forma de prevenir el acné es tener una buena higiene de la piel y recuerdan a los adolescentes que no se deben tocar los granos para evitar las cicatrices. Casi el 75% de los jóvenes entre los 12 y los 18 años reconocen haber padecido acné, un trastorno benigno de la piel caracterizado por la aparición de lesiones de distinto grado en las zonas del cuerpo con mayor secreción de sebo, como la cara, el cuello, el pecho, la espalda y los hombros.

El acné se debe a una serie de cambios hormonales que se producen en la adolescencia cuando las glándulas sexuales empiezan a madurar, aunque el problema no siempre se queda en esas edades y puede llegar a los cuarenta si no se trata de la forma adecuada.

Los dermatólogos destacan también el alto grado de automedicación y la falta de constancia en los tratamientos, algo que unido a la falta de una buen higiene en la piel puede agravar el problema, por lo que recuerdan que el acné requiere sobre todo tiempo y constancia.

Acné en los 40

Los dermatólogos constatan la frecuencia de factores emocionales y de conducta entre los jóvenes con un acné grave, lo que provoca en muchos casos complejos y problemas de relación con su entorno. La incidencia del acné entre adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años es muy alta, y en ocasiones este problema puede derivar o poner en evidencia trastornos psicológicos. 

Según los dermatólogos, el hecho de que cada vez se valore más la imagen hace que esta patología pueda ser un motivo destacado de ansiedad y depresión, lo que repercute en la calidad de vida, en el rendimiento escolar y en las relaciones. Muchos se sienten tan acomplejados que incluso dejar de salir de casa.

Uno de cada 20 adultos sufre de acné persistente, que en muchos casos no puede ser combatido con cremas y antibióticos.

La doctora Aurora Guerra, del Servicio de Dermatología del Hospital Doce de Octubre de Madrid, explica que el acné también puede afectar en otras etapas de la vida, incluso en personas que lo padecieron en la adolescencia, y subraya que la contaminación ambiental, el estrés y los cosméticos y maquillajes mal utilizados, sobre todo en las mujeres, son algunas de las causas que potencian sus manifestaciones en la edad adulta.

El acné en las mujeres adultas se suele conocer como “acné cosmético”, ya que está motivado por una incorrecta utilización de las cremas, además de factores hormonales y aparece sobre todo en la zona de la mandíbula, que es donde, por arrastre, se acumula mayor cantidad de producto al extenderlo.

¿Cómo tratralo?

En todos los casos es aconsejable tratar el acné cuanto antes, en algunos incluso con fármacos, mientras que en todos los tipos de acné es vital una buena higiene y la utilización de productos exfoliantes que faciliten la salida de la grasa. Es muy importante que se consulte al dermatólogo en las primeras manifestaciones del acné que pueden darse incluso en los 8 ó 9 años, ya que de esta manera se puede evitar de forma precoz manifestaciones más graves y que puedan dejar cicatrices en el rostro.

Los dermatólogos, una vez valorado los diversos factores como la localización, el sexo, la evolución y los posibles efectos secundarios, crean un tratamiento personalizado para combatir los granos. Los tratamientos más frecuentes son:.

Los retinoides, un clásico contra el acné que varía en concentración y se presenta en forma de gel, crema o tampones. 

 El peróxido de benzoilo: Se utilizan en acnés con gran inflamación. Su acción es muy rápida, pero el tratamiento debe de mantener durante dos o tres meses. Antibióticos locales: Soluciones o geles a base de eritromicina, que posee una acción antimicrobiana y antiinflamatoria.

En la industria cosmética existen una gran cantidad de tratamientos que ayudan a combatir los granos y espinillas. Por eso, ante los primeros síntomas de exceso de grasa en la piel hay que poner en marcha un plan de ataque directo. Las fórmulas actuales consiguen resultados de gran eficacia, pero hay que aplicarlas con disciplina diaria.

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